Bioshock Infinite

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Irrational Games  se ha convertido, por derecho, en una de esa compañías que convierten en oro todo lo que tocan, ya lo consiguieron con el sorprendente Bioshock y su maravillosa ciudad sumergida Rapture, ahora es el turno de un nuevo emplazamiento, Columbia toma el relevo y cambia radicalmente la ambientación situándonos en una ciudad en las nubes donde se desarrolla una historia profunda y densa que se grabará para siempre en el jugador.

Es interesante y a la vez desconcertante realizar una review en la que lo primero que tienes que decir es que tu personaje no es el verdadero protagonista de esta historia, ese papel, recae en un principio en la ciudad y sobre todo en Elisabeth, nuestra compañera de viaje, la verdadera razón de nuestra aventura, en Irrational Games lo sabían, por lo que han dotado de una profundidad y humanidad inaudita. Olvídate de compañeros torpes que no ayudan o que siempre tienes que estar pendiente de su salud, Elisabeth es un apoyo, se cuida ella sola , en ningún momento sientes que sobre y tiene un personalidad y carácter que te hará desear estar con ella y ayudarla, quizás podamos estar hablando de un paso adelante, una pequeña revolución dentro de los personajes virtuales.

No queremos desvelar demasiado del argumento, verdadera piedra angular del juego, solo decir que tu labor es rescatar a Elisabeth de su torre, donde ha sido encerrada por motivos que ya descubrirás y que todo se desarrolla en una ciudad con apariencia de perfección y que poco a poco desvela su verdadero fondo.


Técnicamente el juego es poderoso, el uso del Unreal Engine 3 es perfecto, pero si le añadimos el que puede ser mejor diseño artístico jamás creado para un videojuego, la combinación da como resultado una maravillosa experiencia visual, la ciudad es increíble, creada con un mimo inaudito, llena de vida, los enemigos, aunque algo repetitivos, tienen la misma calidad, texturas, efectos, partículas, agua, todo forma un conjunto de sobresaliente.

La mecánica del juego es básica, se trata de un shooter, pocas sorpresas encontraremos, solo destaca la posibilidad de viajar por raíles de los que haremos uso para escapar de situaciones complejas o como fórmula de ataque, lo cierto es que quizás la sensación final es que se trata de un juego un poco lineal en su mecánica jugable, ya que solo avanzamos a la espera de que nos ataquen.

El apartado sonoro también es impecable, con una buena banda sonora que encaja perfectamente con lo que vemos, un gran doblaje y buenos efectos.

Nos encontramos ante el primer candidato a juego del año, una experiencia inolvidable y casi perfecta, sin duda con una de las mejores historias jamás contadas y un apartado visual que te enamorará.

Disponible para PC, Play3 y X360.