Eduardo Maclean, Jaime de la Peña y Francisco Daniel, c de c de Honor 2013

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El premio será entregado en la ceremonia del Día C, que este año celebra su décima edición y que tendrá lugar el próximo 11 y 12 de abril en Pamplona.
Los realizadores Eduardo Maclean, Jaime de la Peña y Francisco Daniel, recibirán el c de c de Honor 2013, galardón que otorga el Club de Creativos como reconocimiento a la trayectoria publicitaria. Con este galardón, el más importante reconocimiento que otorga el club de creativos, se premia su contribución a la mejora de la publicidad y la comunicación española durante más de treinta años.
 
Los dos primeros fallecieron el pasado año, con apenas unos meses de diferencia, y ambos se mantuvieron activos hasta casi el último momento. Francisco Daniel, que tenía estudio propio, Studio Daniel, se retiró de la realización hace unos cinco años y permanece alejado de la profesión desde entonces.
 
Con ligeras diferencias de edad, los tres se hicieron famosos en la década de los ochenta y siguieron trabajando en las dos  siguientes. Tenían estilos y formas de trabajar diferentes, pero había un punto que compartían, una obsesión por los detalles y una preocupación estética que era infrecuente en esos momentos en España. Cada uno de los tres tenía características propias y especialidades, pero el que cualquier de ellos aceptase realizar un spot era un respiro para los creativos; sabían que obtendrían siempre un resultado impecable. Hoy en día puede parecer increíble, pero durante más de dos décadas, se podía decir que existía una especie de lista de espera para trabajar con ellos.
 
 
Luz y sencillez
Francisco Daniel fue, quizás, quien primero alcanzó reconocimiento. Trabajó con agencias de toda España, pero sobre todo de Barcelona, donde tenía su estudio, Studio Daniel. Daniel era considerado el maestro de la  luz, la manejaba  como pocos,  y con ella añadía a sus películas un aire de misterio infrecuente en la publicidad del momento. 
Sus  Danone, Vileda o  Sanex, se mencionan como si de estilos pictóricos se tratase. Era un maestro en crear el golpe de efecto final a base de sencillez y sin artificio. Los bodegones se le daban especialmente bien, como las películas que hizo para Cordón Negro, de Freixenet, que también tuvieron su reconocimiento en Cannes.
 
 
Historias que emocionan
De Eduardo Maclean se decía que era un gran viajero y casi desde sus inicios viajó a lugares remotos buscando escenarios asombrosos para sus películas. Algunas marcas como Larios o JB se beneficiaron de esa búsqueda de exotismo, aunque también era capaz de reproducir el localismo más cercano, como hizo en sus campañas para Renfe (Saeta) o para Once. Para este último anunciante creó uno de los primeros teasers que conoció la publicidad española, y fue, sin lugar a dudas, el más notorio. El famoso Cuponazo se estrenó con un spot en el que se veía cómo se iba formando una enormísima cola, que atravesaba calles y calles de Madrid y cuyo objetivo se desconocía.
Hizo spots que eran ejercicios de vistosidad, pero otros eran historias muy bien contadas, como el Jóvenes Suficientemente Preparados JASP, o que emocionaban , como Chupete, para Cruz Roja, o Taberna alemana, para San Miguel. 
 
Arte en movimiento
Jaime de la Peña, el más joven de los tres, fue de los primeros creativos que tuvo claro que lo suyo era la realización y se centró en ella, primero desde su propia productora, JDP, y más tarde desde otras productoras. Se decía de él que era muy meticuloso y a veces intransigente, y siempre muy exigente. En 1978, se unió a Pepe Fons y a Group Films, y allí trabajó los siguientes 20 años. Posteriormente colaboraría con otras dos productoras, Ovideo y Tesauro. Los últimos años trabajó mucho en Italia, donde era reclamado con frecuencia. Entre sus películas más populares había una recreación de La Bella durmiente, para Trex, o un vestuario de jugadores de rugby que, tras pasar por la ducha y perfumarse con Nenuco,  se convierten en tiernos bebés.