En febrero, el loco, ningún día se parece a otro

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No sabemos en qué momento de la evolución el hombre deseó volar. Quizá cuando saltaba de rama en rama, antes de decidir andar sobre el suelo hasta nuestros días, volar siempre se asoció a la libertad, por eso no me extraña la preciosa campaña que ha lanzado ING Direct. Aunque quizá algunos opinen que es un poco cursi, cuenta una bonita historia en la que el hijo pregunta a su padre por qué eligió a su madre y este le recita un emotivo poema donde resalta que lo importante es su
deseo de volar. Aderezado con preciosos planos volando cogidos de la mano el resultado es un spot muy bonito, muy bien rodado y hasta relajante pero, yo me pregunto, ¿no se nos estará yendo un poco la olla a la hora de contar historias y tratar de contactar emocionando a nuestro consumidor?
¿No nos olvidamos de los objetivos de venta siempre implícitos a nuestra disciplina? Pues, esta historia tal cual aparece, ¿cuántas empresas la podrían firmar? Más de una, seguro.
Conducir siempre ha sido, también, sinónimo de libertad aunque ha sido difícil trasmitir este deseo común a la mayor cantidad de conductores. Quizá BMW fue el único que, a través del claim de su campaña ¿Te gusta conducir? logró mayor eficacia. Y es que, se trata de transmitir los valores de un automóvil
y diferenciarse en un mundo en el que cada vez hay menos fabricantes y más marcas y, por tanto, todos se parecen. Hemos de contar con esos spot que que se producen de forma global y que, a veces, resulta difícil adaptar a los mercados locales. Toyota siempre fue capaz de transmitir tecnología. Sus campañas conectaban con los consumidores deseosos de conducir innovación por eso la campaña que actualmente podemos ver, en que asocian el placer de conducir un híbrido
con un simpático perro de gran cabeza y patas cortas corriendo feliz por el campo, no sé si es un cambio demasiado drástico para sus seguidores amantes de la innovación.
A los que hay que felicitar es a los de Mediaset por la iniciativa a través de su campaña Se buscan Valientes para combatir el acoso en las escuelas, un formato que conecta con sus destinatarios lejos de los paternalismos que siempre van asociados a estos tipos de iniciativa. El Langui
rapea y les implica para que no miren a otro
lado cambiando el concepto del chivato por el del valiente… Enhorabuena.
Y, vender salchichas con la que está cayendo sobre la comida basura, tiene mucho mérito. Pocos productos tienen tan mala fama y solo el humor y un tono cercano puede conseguir que se le de otro punto de vista. El recurso es uno muy común, recordado por todos nosotros, cuando nuestras madres nos castigaban a comer lo que nos habíamos dejado en el plato al día siguiente. La marca nos propone reflexionar y ver que nuestro futuro está en manos de nuestros hijos.
¿Quién nos pondrá las pilas al sonotone, nos explicará lo que es la nube o nos visitara en la residencia? Pactemos ahora con nuestros hijos, démosles algo que les guste tanto a ellos como a nosotros, por ser un alimento más sano. Divertida campaña.
En los tiempos que corren, y hablando de comunicación, ¡qué difícil debe transmitir desde una empresa eléctrica! Al igual que los bancos, prima, muchas veces el descontento popular. Todo lo que hacen se pone en tela juicio y por es eso me parece valiente que una compañía como Iberdrola quiera comunicar uno de los valores por los que más fuerte está apostando
como es el medio ambiente y las energías renovables. Para esto recurre a los refranes y a hablar sobre el tiempo, el medioambiente… siempre está asociado al campo y éste a los refranes populares.
Así la compañía se asocia, con un tono cercano, a las personas que viven en el campo y más pueden hacer por conservar el medio ambiente e intentar conservar nuestro planeta.

Firmado por Salomón