Más allá de la economía o las finanzas es en las pequeña cosas donde encontramos la felicidad

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Con la que está cayendo, parece que sólo busquemos en las entrevistas auténticos prestidigitadores que nos digan cómo saldremos de la crisis y cuándo. Nos olvidamos siempre de quién está realmente detrás de esas respuestas. Cómo son esas personas en su dimensión más humana. Qué les ha llevado a estar donde están y porqué toman las decisiones que toman. Ésta es la tercera de una serie de 13 entrevistas a 13 personajes importantes en el panorama comunicacional de España para entender a la persona que se esconde detrás del profesional. Ninguna pregunta acerca de la crisis o del mercado, pero muchas respuestas que nos ayuden a conocer mejor a quienes toman las decisiones o son referentes en nuestro sector.

Este es su espacio César Vargas, Marketing director de Orangina Schweppes Iberia:

Empecemos por el principio. Burgos, León, Virginia en Estados Unidos, Madrid… ¿qué se aprende de aprender en tantos sitios? 

CÉSAR VARGAS: Desde muy pequeño y por el trabajo de mi padre, fui un poquito nómada. Al principio era una molestia empezar de cero y hacer reset, pero con el tiempo vas descubriendo las ventajas. Te obliga a ser más abierto de mente. Viví en Canarias, León, Burgos; estudié en el País Vasco: luego fui a vivir a Jerez de la Frontera, después a Lisboa, luego a Amsterdam, y en Barcelona también estuve… Ese reinventarte cada vez, te va haciendo mucho más flexible. Es extremadamente positivo y marca tu vida. Yo soy lo que soy, precisa- mente, por todos esos cambios.

Y de ellos, ¿dónde aprendió más?

C.V.: (Piensa) Creo que en Bilbao. Coincide el cambio vital con un cambio de madurez. Fui a estudiar la carrera y di mis primeros pasos profesionales allí. Fueron dos cambios enormes seguidos ¡En el país Vasco! ¡Y yo de Burgos! De una ciudad Castellana fui a Bilbao. Tenía ciertas aprensiones, ciertos miedos. Y me di cuenta de que la vida es igual en todas partes y que nunca somos tan distintos.

¿El César de pequeño quería ser el César de mayor?

C.V.: No (risas). Bueno, algo había. Yo siempre dije que quería ser arquitecto. Me preparé para hacer arquitectura, hice dibujo artístico, dibujo técnico… Estuve tres años preparándome, y cuando me dijeron en Deusto que me habían cogido, dije “fuera”. El examen de arquitectura en Pamplona lo tenía a mediados de agosto, y pensé: “ya me han cogido en una buena universidad”, y me “traicioné”. Lo que sí que supe durante la carrera era que no iba a ser un financiero.

¿Todos sus amigos en Facebook son verdaderamente amigos?

C.V.: Únicamente. Creo que hay otras redes sociales que dan para otras cosas. Son amigos. Amigos de verdad. Quizás es mi decodificación de lo que es Facebook. Me da la sensación de que hubo gente que se equivocó y empezó a abrirlo y luego se ha arrepentido o lo ha abandonado porque no podía gestionar contactos en vez de amigos. Para eso ya tienes un Linkedin…

¿Y cuántos contactos profesionales tiene en Linkedin a los que no conoce?
C.V.: Yo diría que fifty-fifty Aquí sí abro un poquito más. Intento, al menos, que haya algún contacto, eso sí. Conocidos de conocidos, o que en algún momento haya oído hablar de ellos. Pero muchas veces no es el de primer grado, sino el de segundo grado el que acepto.

Una frase, célebre o no, que tenga como cabecera en su día a día…

C.V.: “Lo importante es el viaje. No el destino”

Sus dos mejores amigos se dedican a…

C.V.: Uno es financiero, otro es director de fábrica, otro trabaja en un periódico… ¡Uy, son más de dos!…. Tengo la suerte de tener al menos cuatro amigos a los que podría llamar “mejor amigo”. De esos con los que puedes contar para todo siempre. Cada uno trabaja en áreas muy diferentes: estoy convencido de que esa variedad no es casualidad. Todos buscamos inconscientemente personalidades que nos complementan.

Algo que no confesó nunca a un jefe…

C.V.: (risas) Esto va a salir publicado, claro…(más risas). Creo que mi forma de crear, o ayudar a crear nuevas ideas de la nada parte un poco del caos. A veces mi proceso para salir con una nueva iniciativa, no podría explicarse en un papel. Soy caótico en la generación de ideas. Lo que ocurre es que luego se viste “bonito” encajándolo en un esquema y un proceso a posteriori. Y, por fin, si hay suerte, inventando hasta un modelo. La realidad me ha con- firmado que las ideas rompedoras parten de varios días inmerso en el caos con buenas cabezas a tu lado. Especialmente ideas de innovación y comunicación.

Usted que está tan vinculado al sector bebidas, y con la que está cayendo en España, ¿cuándo cree que beberemos para celebrar?
C.V.: Es verdad que hay mucha gente que lo está pasando mal y no tiene mucho que celebrar. A pesar de que los indicadores macroeconómicos son claramente mejores, el hecho de que el IBEX suba, o que la balanza comercial mejore no tienen correlación directa con la felicidad, aunque tal vez sí con la esperanza. Creo, sin embargo, que, más allá de la economía, o las finanzas, y como en toda la historia de la humanidad, es en las pequeñas cosas donde encontramos la felicidad. Los que son realmente felices son aquellos que son capaces de encontrar la parte positiva a las cosas. Vengan como vengan los vientos, siempre habrá optimistas con razones para celebrar y pesimistas con razones para aguar las fiestas… Yo siento que hay cada día mil pequeñas razones para celebrar

Los Españoles ¿son más de naranja o de limón?

C.V.: Para mí, España es un país de limón. Creo que si hay algo que cambiaría del carácter de los españoles es esa infinita capacidad de envidia y de buscar fallos en los demás.

Confiese, ¿cuándo fue la última vez que salió de cañas y se lo pasó en grande?
C.V.: La última vez… me junté con tres de mis mejores amigos sin ninguna razón obvia. Todos vivimos en ciudades distintas y nos juntamos en Zaragoza. Nos quedamos una sola noche, porque las agendas no daban para más, y bebimos y reímos como tontos. Esas pequeñas cosas otra vez…

La mejor virtud por la que no le pagan.

C.V.: Yo supongo que que es el sentido del humor. O el optimismo. Creo que soy capaz de rebajar tensiones dentro de un equipo directivo.

Algo que hizo y no le pusieron multa…

C.V.: (Se ríe) Todavía es inexplicable cómo convencí a mi mujer para que se casara conmigo. Me tenían que haber multado.

Tiene superpoderes y escoge comer con quien quiera y hablar de lo que quiera. ¿Quién y qué escogería?
C.V.: ¡Uy! Esta es de reflexión… esta no se dispara inmediata… (Piensa la respuesta) Ferrán Adriá, la experiencia culinaria estaría garantizada, y le pediría que me hablara de todo aquello que le inspira

Hágase un pronóstico…como padre. ¿Qué idea le gustaría transmitir a sus hijos, si tuviese que escoger sólo una?
C.V.: Soy de educación Jesuítica. No soy creyente. Pero sí defiendo los valores y la ética cristiana. Creo que hay uno fundamental para que vivamos en sociedad y es el respeto. Respeto a las ideas, a las opiniones de los demás, no juzgar a la ligera… Escuchar y mamar de muchas fuentes antes de tomar partido. Puedes no estar de acuerdo, pero necesitas entender por qué la gente dice lo que dice.

Para estar informado, utiliza…

C.V.: Internet. Y la radio. Abro todos los diarios e intento…eso, contrastar. La verdad es que es muy divertido…

Y una última: Sale del trabajo, coge el coche y escucha…

C.V.: M80…la radio… (lo dice con voz de locutor). Quizás a veces a Alsina. Pero busco música, muchos oldies, porque me encanta rescatar viejas piezas.