“Pfff…”

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..un sonido con el que podemos expresar muchas cosas, a veces buenas, a veces malas pero en este caso es algo muuyyy bueno. Loterías y sus agencias siguen sabiendo mantener el buen tono de sus campañas. Después de los éxitos comerciales y sociales, así como del spot de Navidad (esperamos con ansia ver con qué nos sorprenden este año), nos siguen impresionando con sus nuevos anuncios.

Si ya era complicado superar el “No tenemos sueños baratos”, Publicis ha rizado el rizo con la nueva campaña para La Primitiva. Algo tan sencillo como la expresión pfff es capaz de simbolizar todos los sueños que esperamos conseguir comprando el cupón y que, por supuesto, “no sabemos qué son, pero no tienen pinta de ser baratos”.

También de sueños nos habla la nueva campaña para Lotería Nacional de jueves y sábado. Utilizando el punto de vista emocional, personajes sencillos en situaciones cotidianas nos ofrecen sueños que van desde la universidad de sus hijos a un deportivo. Sueños que se pueden tocar, tocando el décimo que han comprado para el sorteo, sencillo y eficaz.

Y ahora voy a un “pfff” menos positivo. Normalmente, cuando seleccionamos a un actor para una campaña procuramos que no esté trabajando para otra marca y evitar de esta forma confusiones. Pero este es un principio que cuando hablamos de famosos parece que se nos olvida. En esta caso, si tenemos la santa paciencia de ver uno de los interminables bloques de publicidad emitida en televisión, nos encontraremos al mismo Iker Casillas invitándonos tanto a visitar una clínica dentista como a ser cliente de un bufete de abogados. Creo, en mi modesta opinión, que no es bueno para el prescriptor ni para los anunciantes que pagan su caché. Al final, el sufrido espectador se queda hecho un lío… No sabe si ir al abogado a ponerse un empaste o si en Dentix le van a solucionar sus problemas con las preferentes. Máxime con unos guiones ausentes de eso tan importante en comunicación comercial como “la razón del porque”. Textos vacíos y grandilocuentes, en el caso de Arriaga, como: “La justicia no huele a cuero ni puro…”; “La justicia está en la calle”; “No hay nombres, sino personas”; “…por eso yo soy cliente de…”, etc. En fin, yo sigo sin saber por qué es cliente y, si cuando Iker estaba en El Madrid no fue capaz de convencer a su afición, difícil será convencernos ahora a todos… aunque sea “con el método Dentix”.

Dixit