¿Pueden las Redes Sociales asumir el rol del periodista?

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Debido al gran éxito que tuvo el I Foro Social Media celebrado el 20 de Abril 2017, La Publicidad ha reservado un espacio, llamado #40díasDeSocialMedia, donde los mejores profesionales de la materia muestran su punto de vista sobre las novedades del sector. Por ello, Marisol García Pino, Directora de Selfie, compañía de Grupo Entusiasmo, nos habla sobre las RRSS.

Reflexionar sobre la influencia de las Redes Sociales es un ejercicio complejo con múltiples enfoques. Es una evidencia que no podemos entender la dinámica de la sociedad actual sin el influjo de las mismas, pero tampoco debemos obviar la profunda transformación del ciudadano que ya convive en el paradigma 2.0.  Sus hábitos, demandas y exigencias han mutado y como consecuencia de ese cambio se le ha rebautizado con el nombre de prosumer, un término que surge de la unión de los anglicismos: producer y consumer y que atribuye al ciudadano la doble facultad de ser receptor del discurso mediático, pero también productor de información.

grupo-entusiasmo_selfie_cabecera-1s7sqebxmbxain8t05rt54ymp38hward0ujxe12sc9ekLos canales de difusión tradicionales, cuya dinámica en origen estaba basada en la comunicación unidireccional, también han sustanciado grandes cambios y han asumido que su audiencia ya no es una simple consumidora de sus noticias y publicidad, sino que se ha erigido en un agente activo del proceso periodístico con capacidad para generar contenido. De hecho, los periodistas ya han incorporado a sus mecánicas de trabajo y rutinas la revisión de ese mar de contenido que circula por las redes sociales, para extraer de ella inspiración, eventos, protagonistas, testigos, fuentes y, en general, asuntos noticiables en forma de opiniones, informaciones o material audiovisual. Además, los Medios de comunicación cultivan la “viralidad” utilizando las herramientas a su alcance para animar a valorar, recomendar y compartir con el click en los iconos de redes sociales correspondientes alojados en su web, otorgando a los receptores un rol más activo en la composición de la publicación y una conexión más estrecha con sus inquietudes.

Por tanto, de una manera u otra, todos estamos participando en la construcción de la realidad social y somos responsables del discurso mediático, antes sólo ejercido por unos pocos elegidos. Podemos condicionar el contenido, el enfoque y la cobertura informativa, algo supeditado antiguamente exclusivamente a la línea editorial del medio.

La apuesta por el ciudadano interactivo ha derribado el encorsetamiento clásico del periodismo, pero también ha dado paso a una fuente de ruido que lastra la obtención de información relevante y necesaria. Es curioso comprobar cómo la difusión de información falsa y malintencionada ha ido perfeccionando los métodos de contaminación para multiplicar su efecto y despertar la atención del periodista poco avezado y del lector desprevenido. Esa suerte de intoxicación resta legitimidad y credibilidad a las redes sociales como fuente informativa y obliga al periodista a extremar los mecanismos de control y a contrastar adecuadamente, si quiere realmente ofertar información veraz, rigurosa y libre del barniz del amarillismo y del morbo.

Las agencias que velamos por la reputación de las empresas y sus marcas, al igual que nos apoyamos en las Redes Sociales para cimentar una percepción positiva, también debemos extremar la vigilancia para gestionar, a su debido tiempo, el envite de un rumor malintencionado o de una información errónea que genere una situación de crisis.

El entorno tecnológico puede facilitar el ejercicio periodístico, pero quizá deberíamos reparar en el hecho de que las redes sociales no son medios de comunicación, sino meros vehículos de información sin intermediar, y que la buena salud de la sociedad necesita de la práctica de un periodismo de calidad, ejercido por profesionales con criterio.